Tecnoestrés. Algunas cifras.

tecnoestres

El uso continuado de dispositivos y sistemas móviles y de las nuevas tecnologías de información y comunicación es cada vez más amplio, por consiguiente, el estrés directamente relacionado con este uso, tecnoestrés, es cada vez más frecuente. Una serie de datos nos ayudará a comprender el alcance de este problema.

Según los datos que se desprenden de una encuesta realizada por Intel, el 40% de los usuarios permanecen conectados a sus dispositivos durante las 24 horas del día, y ocho de cada diez usuarios de teléfono móvil duermen con él a su lado. Según un estudio de la empresa NetApp, en Europa, el 21% de las personas se despiertan por la noche para consultar su teléfono móvi

En nuestro país los expertos calculan que más de un 30% de los españoles sufren tecnoestrés. Y lo sufren fundamentalmente por dos motivos: por el uso compulsivo de las nuevas tecnologías o por la fatiga o ansiedad que les provoca su uso. Si bien, la principal función de los aparatos tecnológicos es facilitar el día a día, aprender a manejarlos o su uso indiscriminado puede ocasionar más problemas de los que puede resolver.

Los primeros síntomas que nos pueden indicar que se padece tecnoestrés suelen ser: inquietud, cambios repentinos de carácter, irritabilidad, angustia o aislamiento. Las consecuencias derivadas de padecer tecnoestrés suelen ser las mismas que se dan en los casos de estrés: problemas para conciliar el sueño, dolores de cabeza, dolores musculares, trastornos gastrointestinales, sensación de agobio o fatiga crónica.

Descansar diez minutos cada hora de trabajo frente a un ordenador, limitar en el día el tiempo dedicado a internet, o escribir a mano cada vez que se pueda, son algunas de las recomendaciones que se pueden hacer para evitar en la medida de lo posible la aparición del tecnoestrés.

Sobre el cáncer de origen laboral

http://www.dreamstime.com/royalty-free-stock-photography-image32477397

Se estima que entre el 75 y el 80% de los cánceres se deben a la acción de agentes externos que actúan sobre el organismo, causando alteraciones en las células. A estos agentes externos se les llama factores de riesgo o agentes carcinógenos y son las sustancias que, en contacto con un organismo, son capaces de generar en él enfermedades cancerosas. Son de carácter variado, habiéndose encontrado factores físicos, químicos y biológicos.

La mayoría de los carcinógenos químicos se relacionan con actividades industriales, esto explica que una  gran parte de los cánceres producidos por estos agentes se den en los países desarrollados. Se ha descrito algún tipo de actividad carcinogénica en unos dos mil de los siete millones de  compuestos químicos conocidos, de estos muy pocos están en contacto directa o indirectamente con el ser humano. Pero no sólo el contacto la cantidad de dosis recibida y el tiempo de exposición a la sustancia son también factores a tener en cuenta ante la posibilidad de desarrollar cáncer. El amianto, arsénico, benceno, cadmio, mercurio, níquel, plomo, hidrocarburos clorados, naftilamina, son algunos de los agentes con actividad carcinogénica más usuales.

Además de las sustancias químicas existen también que se han determinado como factores capaces de generar enfermedades cancerosas, las radiaciones ionizantes (rayos X), las radiaciones no ionizantes (rayos ultravioleta del sol) y las radiaciones que emite la propia corteza terrestre (radón).

Desde el sindicato CCOO se han realizado una serie de propuestas para prevenir el cáncer laboral y que implican a los diferentes actores implicados en la prevención de riesgos laborales.

Administraciones:

1. Crear un sistema de información sobre agentes cancerígenos que proporcione información sobre producción, consumo, usos, emisiones, vertidos, residuos y población expuesta, entre otras.

2. Promover de manera efectiva la eliminación y sustitución de los cancerígenos a través de la normativa y planes y programas derivados de ésta.

3. Reforzar y mejorar el control y las inspecciones sobre las empresas que fabrican o utilizan cancerígenos, desarrollando campañas específicas.

4. Desarrollar campañas de sensibilización para hacer visible el daño ocasionado por los cancerígenos.

5. Fomentar la investigación en relación con las propiedades toxicológicas de los agentes cancerígenos, los niveles de exposición de los trabajadores y sus efectos sobre los mismos. Nadie tiene que morir para ganarse la vida

Empresarios

 1. Comprobar la posible presencia de agentes cancerígenos en todos los productos, actividades y procesos en las empresas.

2. Cumplir la normativa relativa a la protección de los trabajadores frente a agentes químicos peligrosos, en particular en lo concerniente a la exposición y eliminación de agentes cancerígenos.

3. Establecer los mecanismos necesarios para asegurar la comunicación de la información necesaria (veraz y clara) para la gestión segura de los productos químicos.

4. Desarrollar, a través de las asociaciones empresariales, campañas sectoriales de información y eliminación de cancerígenos y proporcionar asistencia técnica a las PYME.

Servicios de prevención

1. Promover la actuación preventiva frente a los agentes cancerígenos, dando prioridad a su eliminación/ sustitución.

2. Formar a los técnicos en prevención de riesgos laborales y medioambientales sobre criterios, procedimientos y técnicas para promover la eliminación/sustitución de agentes peligrosos.

3. Desarrollar guías de gestión de los riesgos químicos en la empresa, que integren la prevención de riesgos laborales y medioambientales y que oriente la acción preventiva de los empresarios, profesionales y delegados de prevención.

4. Elaborar un código de buenas prácticas en la evaluación de riesgos químicos que cuente con el consenso experto y sea útil para la práctica profesional de los técnicos.

Mutuas y autoridades sanitarias

 1. Priorizar la prevención del cáncer laboral, evitando la exposición de trabajadoras embarazadas y lactantes a cancerígenos.

 2. Priorizar la detección precoz, el reconocimiento y el tratamiento del cáncer laboral.

Asociación Española Contra el Cáncer  mejorando la vida de las personas

Tecnoestrés. Claves y estrategias de prevención.

tecnoestres1

El tecnoestrés o Síndrome de Fatiga Informativa, es un tipo de estrés directamente relacionado con la exposición continuada al uso de las nuevas tecnologías  de información y comunicación (TIC), una exposición que se produce tanto fuera como dentro del ámbito laboral.

El término fue utilizado por primera vez por el psiquiatra norteamericano Craig Brod en 1984 en su libro “Technostress: The Human Cost of the Computer Revolution”. Lo define como: “una enfermedad de adaptación causada por la falta de habilidad para tratar con las nuevas tecnologías del ordenador de manera saludable”.

Actualmente podemos afirmar que a esta definición habría que añadirle nuevas consideraciones,  y que el principal factor es la exposición constante y un uso continuado de  las nuevas tecnologías.  La Nota Técnica de Prevención 730 (NTP 730) del INSHT (Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo) define el  tecnoestrés como: el estado psicológico negativo relacionado con el uso de las tecnologías de información y comunicación o amenaza de su uso futuro.

La sobreexposición a las TIC  puede  provocar  la incapacidad para hacer frente a su uso de una manera eficaz y  producir un desequilibrio que supere nuestra capacidad. Los primeros síntomas que aparecen asociados al tecnoestrés suelen ser: inquietud, cambios repentinos de carácter, irritabilidad, angustia, aislamiento que llevan a la aparición de conflictos con la familia o  compañeros de trabajo.

Las consecuencias derivadas del tecnoestrés suelen ser las mismas que se observan para el estrés, es decir: problemas para conciliar el sueño, dolores de cabeza, dolores musculares, trastornos gastrointestinales, sensación de agobio o fatiga crónica.

Consejos para evitar el tecnoestrés o aliviar sus consecuencias.

Una de las acciones  destacadas como más eficaces por los especialistas es dedicar un día entero a la semana a la desconexión  tecnológica para fomentar las relaciones personales y la comunicación hablada.

Tratar, en lo posible, de descansar durante 10 minutos por cada hora de tarea que se pasa frente al ordenador.

También proponen  los especialistas limitar el tiempo dedicado a internet, en la medida en que se pueda a un período determinado al día.

Evitar  realizar otras actividades cuando se está frente al ordenador como, por ejemplo, fumar, comer o hablar por teléfono.

Otra recomendación muy interesante es  escribir a mano cada vez que se pueda, cuidando especialmente la ortografía.

La utilización de programas como Workrave, programa de código abierto, que una vez instalado en el ordenador permite configurarlo para que realice interrupciones de nuestro trabajo

Y por último, y muy importante,  aconsejan adoptar una postura adecuada ante el ordenador y saber desconectarse a tiempo.