En torno a la marca personal

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Si te ven como tú quieres que te vean es que has sabido desarrollar tu marca.

¿Pero por dónde empezar?

Lo primero que hay que hacer es reflexionar y preguntarnos qué es lo que queremos vender?,  ¿qué es lo que queremos transmitir?, ¿cómo queremos que nos vean los demás?

Cuando tengamos las respuestas a esas preguntas deberemos buscar cuales son nuestros valores, que es lo que nos hace diferentes a los demás y construir nuestra marca alrededor de estas dos premisas. Debemos centrarnos en que nuestra marca debe ser algo único, algo que se perciba como diferente ante los ojos de quién nos vea.

Internet y las redes sociales han dado una nueva dimensión al concepto de marca. Ahora somos más visibles que nunca, de ahí la importancia de trabajar para que la imagen que transmitimos sea lo suficientemente fuerte, no debemos olvidar que esa misma facilidad para ser visibles, que tenemos nosotros,  la tiene también nuestra competencia.

Sin olvidar la importancia que tiene el contacto personal en la percepción de los demás sobre nosotros, debemos trabajar para facilitar que nos encuentren de forma rápida cuando nos busquen en internet y para ello es fundamental mantener una presencia activa en las redes.

Pero mantener sólo esta presencia, aunque importante, no es suficiente, a través de las redes sociales debemos compartir contenido, creado por nosotros, que aporte información y tenga interés para nuestros seguidores. Una vez que hayamos conseguido lanzar nuestra marca debemos seguir trabajando para mantenerla y ser capaces de aumentar nuestra influencia.

Ser realistas y consecuentes. No centrarnos sólo en nosotros mismos. Aprovechar las oportunidades que nos ofrece la curación de contenidos, pero dando  una mayor importancia a ser auténticos y originales. Estos deben ser los pasos a seguir para construir una buena marca personal.

Tecnoestrés. Algunas cifras.

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El uso continuado de dispositivos y sistemas móviles y de las nuevas tecnologías de información y comunicación es cada vez más amplio, por consiguiente, el estrés directamente relacionado con este uso, tecnoestrés, es cada vez más frecuente. Una serie de datos nos ayudará a comprender el alcance de este problema.

Según los datos que se desprenden de una encuesta realizada por Intel, el 40% de los usuarios permanecen conectados a sus dispositivos durante las 24 horas del día, y ocho de cada diez usuarios de teléfono móvil duermen con él a su lado. Según un estudio de la empresa NetApp, en Europa, el 21% de las personas se despiertan por la noche para consultar su teléfono móvi

En nuestro país los expertos calculan que más de un 30% de los españoles sufren tecnoestrés. Y lo sufren fundamentalmente por dos motivos: por el uso compulsivo de las nuevas tecnologías o por la fatiga o ansiedad que les provoca su uso. Si bien, la principal función de los aparatos tecnológicos es facilitar el día a día, aprender a manejarlos o su uso indiscriminado puede ocasionar más problemas de los que puede resolver.

Los primeros síntomas que nos pueden indicar que se padece tecnoestrés suelen ser: inquietud, cambios repentinos de carácter, irritabilidad, angustia o aislamiento. Las consecuencias derivadas de padecer tecnoestrés suelen ser las mismas que se dan en los casos de estrés: problemas para conciliar el sueño, dolores de cabeza, dolores musculares, trastornos gastrointestinales, sensación de agobio o fatiga crónica.

Descansar diez minutos cada hora de trabajo frente a un ordenador, limitar en el día el tiempo dedicado a internet, o escribir a mano cada vez que se pueda, son algunas de las recomendaciones que se pueden hacer para evitar en la medida de lo posible la aparición del tecnoestrés.

Sobre el cáncer de origen laboral

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Se estima que entre el 75 y el 80% de los cánceres se deben a la acción de agentes externos que actúan sobre el organismo, causando alteraciones en las células. A estos agentes externos se les llama factores de riesgo o agentes carcinógenos y son las sustancias que, en contacto con un organismo, son capaces de generar en él enfermedades cancerosas. Son de carácter variado, habiéndose encontrado factores físicos, químicos y biológicos.

La mayoría de los carcinógenos químicos se relacionan con actividades industriales, esto explica que una  gran parte de los cánceres producidos por estos agentes se den en los países desarrollados. Se ha descrito algún tipo de actividad carcinogénica en unos dos mil de los siete millones de  compuestos químicos conocidos, de estos muy pocos están en contacto directa o indirectamente con el ser humano. Pero no sólo el contacto la cantidad de dosis recibida y el tiempo de exposición a la sustancia son también factores a tener en cuenta ante la posibilidad de desarrollar cáncer. El amianto, arsénico, benceno, cadmio, mercurio, níquel, plomo, hidrocarburos clorados, naftilamina, son algunos de los agentes con actividad carcinogénica más usuales.

Además de las sustancias químicas existen también que se han determinado como factores capaces de generar enfermedades cancerosas, las radiaciones ionizantes (rayos X), las radiaciones no ionizantes (rayos ultravioleta del sol) y las radiaciones que emite la propia corteza terrestre (radón).

Desde el sindicato CCOO se han realizado una serie de propuestas para prevenir el cáncer laboral y que implican a los diferentes actores implicados en la prevención de riesgos laborales.

Administraciones:

1. Crear un sistema de información sobre agentes cancerígenos que proporcione información sobre producción, consumo, usos, emisiones, vertidos, residuos y población expuesta, entre otras.

2. Promover de manera efectiva la eliminación y sustitución de los cancerígenos a través de la normativa y planes y programas derivados de ésta.

3. Reforzar y mejorar el control y las inspecciones sobre las empresas que fabrican o utilizan cancerígenos, desarrollando campañas específicas.

4. Desarrollar campañas de sensibilización para hacer visible el daño ocasionado por los cancerígenos.

5. Fomentar la investigación en relación con las propiedades toxicológicas de los agentes cancerígenos, los niveles de exposición de los trabajadores y sus efectos sobre los mismos. Nadie tiene que morir para ganarse la vida

Empresarios

 1. Comprobar la posible presencia de agentes cancerígenos en todos los productos, actividades y procesos en las empresas.

2. Cumplir la normativa relativa a la protección de los trabajadores frente a agentes químicos peligrosos, en particular en lo concerniente a la exposición y eliminación de agentes cancerígenos.

3. Establecer los mecanismos necesarios para asegurar la comunicación de la información necesaria (veraz y clara) para la gestión segura de los productos químicos.

4. Desarrollar, a través de las asociaciones empresariales, campañas sectoriales de información y eliminación de cancerígenos y proporcionar asistencia técnica a las PYME.

Servicios de prevención

1. Promover la actuación preventiva frente a los agentes cancerígenos, dando prioridad a su eliminación/ sustitución.

2. Formar a los técnicos en prevención de riesgos laborales y medioambientales sobre criterios, procedimientos y técnicas para promover la eliminación/sustitución de agentes peligrosos.

3. Desarrollar guías de gestión de los riesgos químicos en la empresa, que integren la prevención de riesgos laborales y medioambientales y que oriente la acción preventiva de los empresarios, profesionales y delegados de prevención.

4. Elaborar un código de buenas prácticas en la evaluación de riesgos químicos que cuente con el consenso experto y sea útil para la práctica profesional de los técnicos.

Mutuas y autoridades sanitarias

 1. Priorizar la prevención del cáncer laboral, evitando la exposición de trabajadoras embarazadas y lactantes a cancerígenos.

 2. Priorizar la detección precoz, el reconocimiento y el tratamiento del cáncer laboral.

Asociación Española Contra el Cáncer  mejorando la vida de las personas