Comunicación y estrés

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Según el estudio realizado por la empresa de comunicación Nielsen, un 84% de la población española sufre estrés. La tendencia es más alta entre las mujeres con un 87% frente a los hombres con un 81% y un 62% de los encuestados dice sentirse agotado al final del día.

Las personas preguntadas en el sondeo indican, como fuente del estrés que sufren, motivos laborales. Sobrecarga laboral, no tener trabajo, el miedo a perderlo o no llegar a final de mes son las principales causas señaladas.

Pero existen otras causas que provocan estrés entre las personas empleadas. La falta de comunicación es una de las causas más extendidas.   La inexistencia de comunicación es la que más riesgos  psicosociales causa, al generar acumulación o retraso del trabajo provocando estrés.

Para prevenir los problemas que pueden derivar de la falta de comunicación deberían establecerse claramente los canales adecuados que deben ser claros y conocidos. Debe informarse de la existencia de estos canales y hacer uso de ellos, además de establecer las necesidades de información de cada puesto de trabajo.

Esta falta de comunicación puede unirse a otras muchas causas como la sobrecarga del trabajo, los horarios rígidos y extensos, los sueldos bajos y los escasos incentivos, la falta de motivación o el desánimo, la creencia de que no somos valorados como deberíamos, las expectativas de mejora truncadas. Todo ello puede llevar al Burnout, que no es más que la enfermedad provocada por estar “quemado” emocional y físicamente del trabajo. Y una vez llegados a este punto la solución ya es más compleja.

Marketing de Contenidos para Pymes. Optimizar recursos

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El hecho de que las Pymes no dispongan de grandes recursos para dedicarlos al Marketing de Contenidos no implica que no puedan llevarlo a cabo. Simplemente se tratará de optimizar los recursos disponibles en cada caso.

El primer paso debe ser creer en los beneficios que el marketing de contenidos puede ofrecer a nuestra empresa, si no confiamos en las ventajas que pueda aportarnos será difícil obtener rentabilidad de nuestra inversión. En segundo lugar deberemos crear una estrategia de marketing de contenidos, fijarnos unos objetivos, tener claro a quien queremos llegar,  que es lo que les queremos transmitir y que es lo que queremos conseguir.

Adaptar los recursos de los que disponemos, en tiempo y dinero, a nuestra estrategia es fundamental. Para ello deberemos poner especial énfasis en el valor que le demos a nuestros contenidos. No se trata de crear muchos contenidos, sino de los que se produzcan sean de calidad y aporten valor suficiente a nuestra marca.

Se debe, también, seleccionar los canales a través de los cuales lanzaremos nuestros  mensajes. Será recomendable empezar con uno o dos canales, lo que nos permitirá gestionarlos fácilmente y cuidar su calidad e ir añadiendo más en función de nuestras necesidades y de nuestra capacidad. Lo ideal, al principio, sería mantener un blog y la presencia en una red social.

Una pequeña empresa debería tener suficiente con publicar un artículo a la semana en su blog y mantener actualizadas diariamente sus redes sociales, pudiendo complementarlo con la publicación de un newsletter al mes. Una empresa mediana debería publicar dos artículos a la semana para su blog, mantener diariamente actualizadas sus redes y complementarlo con un newsletter mensual y la publicación de videos e infografías.

Los contenidos publicados no tienen porque ser todos necesariamente originales, pueden combinarse estos con otros curados. Sin embargo los contenidos si deben ser siempre de calidad. Una gran parte del tiempo que las empresas han de dedicar a sus estrategias de marketing de contenidos ha de destinarse a la búsqueda y selección de contenidos que puedan ser útiles para la consecución de nuestros objetivos.

La externalización de los servicios de curación de contenidos es, sin duda, un buen sistema que ahorrara mucho tiempo a las empresas a la vez que les garantizará la calidad de estos. Con un buen paquete  de contenidos curados, las empresas podrán decidir su propia línea editorial y decidir ellas mismas que mensajes emitir  utilizando para ello el mínimo tiempo necesario.